Después, ya sólo vi un rostro borrado.
La última patria. La última cama. La última cena.
Nada.
Sólo eran huellas también borradas
de los pasos que dimos ebrios y manchados de barro en un lienzo iluminado.
Después, ya sólo vi un rostro borrado.
La última patria. La última cama. La última cena.
Nada.
Sólo eran huellas también borradas
de los pasos que dimos ebrios y manchados de barro en un lienzo iluminado.
No sé lo que significa ser hombre, ser mujer. Tengo, eso sí, algunas ideas generales, muy elementales, que no me ayudan mucho para salir de mi ignorancia. Sé, por ejemplo, que todas las mujeres, independientemente de que hayan parido o no, son madres aunque, en mi caso, no sé si mi madre sabía lo que es ser una mujer.
Una mujer que no sabe lo que significa ser mujer ¿es una mujer?
Es muy posible que mi ignorancia no sea una ignorancia docta, resultado de muchas indagaciones, sino un bluff total. Que las pregunta ¿que significa ser hombre o ser mujer? sea una falsa pregunta que eluda una verdad mucho más real y consistente: que el cuerpo inequívoco que pretende identificar a la mujer y al hombre, envuelve, contiene, una carencia absoluta que conduce a cada sujeto humano a buscar más allá un no sé qué.
Tal vez yo no sea ni un hombre ni una mujer, sabiendo que el lenguaje que contiene esas palabras, hombre, mujer, se adelantó a lo real que pretendían nombrar. Yo sería, pues, lo que me falta para ser hombre o ser mujer. Lo que me falta para ser una quimera creada sólo para mani-atar una carencia. Soy un medio nada porque no alcanzo ser una nada total. Duda y no quimera.
El cuerpo duele, gime, huele, respira, transpira, toca, es tocado, nace, enferma, muere.
El cuerpo no habla, es silencioso, habla la carencia. Por el deseo circulan las palabras y se llega a la construcción clásica de lo humano: el amor.
La política de los cuerpos es la política del exterminio, de los cuerpos como fábricas de abono para los campos de la historia de aquí a mil años.
Cuando alguien junta las manos se aniquila para saber que entre sus dedos circula un alma sujeta a una estrofa que canta y construye lo prohibido y lo sublime del amor. La lírica, el rezo, el sinsentido.
Si te vas, dejas el alma a tus pies, como una sombra incapaz de seguirte.
El verano va a morir.
Se ha metido, de tan viejo, en una cama rosada donde espera el final.
Estirado, tieso y perfecto como una barbie olvidada por niñas que se han ido al otro lado del mar,
con los ojos cerrados, descansa de tanto pen(s)ar.
Se va llenando la estratosfera del almas en pena
y el aire recoge en un rincón cualquiera
las cartas nunca escritas por mancos y mudos que no paran de llorar.
Tristes, los desalmados arrancan el motor que les lleva al susurro del tiempo.
El tiempo susurra tiempo y, mientras, caen las hojas y los días
a un precipicio tomado por una legión de aspiradoras de extrema limpieza.
Resucita el verano de improviso cuando, de nuevo, un sol llamado otoño viola la soledad
olvidada de sí.
Ahí va el verano hecho un zombi, caminando como una barbie eléctrica.
Mueve las manos,
mueve los pies.
Va arrojando tras de sí aromas impensables de amores germinales
que vivirán para siempre en los cuerpos ya deshechos por el eterno brotar.
(27 de agosto de 2023)
CUERPO HISTÉRICO, CUERPO CATATÓNICO
La histeria es el cuerpo que habla.
El lenguaje -su potencia- excede la eficacia de sus recursos expresivos primeros: desborda la oralidad y complica la escritura hasta un grado máximo de ininteligibilidad.
El cuerpo es el destino final de esa insuficiencia y se convierte en la última posibilidad expresiva de ese lenguaje inundativo. El cuerpo es el último y definitivo órgano a través del cual el lenguaje habla.
Pero no de cualquier manera.
Porque es lo reprimido (en el lenguaje) lo que debe circular por el cuerpo para que éste hable lo que, en principio, es reprimido.
Es verdad que todo decir contiene un algo reprimido. Todo decir conlleva también un gesto que desdice la palabra que pretende apoyar.
Por lo que hay un coste en esta operación de que el cuerpo hable lo reprimido: el cuerpo sufre y se convierte en un órgano femenino destinado a parir con dolor aquello que, aun pronunciado en alguna instancia, debe gurdar la compostura y parecerse, sólo parecerse, al silencio.
El cuerpo, histérico, es un cuerpo desgarrado. Teatral y dramáticamente desgarrado.
La histeria muestra las heridas corporales de ese desgarro, como estigmas sobrevenidos tras una transgresión mística. El lenguaje, y su plus de fuerza por la represión, viola el cuerpo que grita, susurra o calla violentamente. Ese cuerpo que, además, exige la asistencia de un público.
O calla violentamente. Es el caso de la histerización extrema: la catatonia. Ocurre cuando una palabra, que nunca se llegó a articular en la vida real del sujeto que la padeció, significa un dolor inabarcable, por lo que el cuerpo destinado a decirla sufre ante la doble obligación de expresar lo inarticulado y silenciar semejante explosión de dolor que significa. Lo que se traduce, en la catatonia, en un silencio de muerte.
Hay una muerte antes de la muerte que muestra el cuerpo catatónico. Un gesto convertido en escultura de un silencio peculiar que contiene aquel dolor que no puede contenerse ni en palabra ni en escritura. En este caso, el público, que el cuerpo histérico exige, debe no asistir, ser, aparte, parte de ese silencio.
La catatonia es la histeria en el grado máximo del dolor.
Cuando el significado es tan enorme el instrumento que lo juega se hace nada.
Hay una relación inversamente proporcional entre significado y cuerpo encargado de expresarlo.
El cuerpo catatónico es la nada total frente a un significado que tiende a lo absoluto.
Existe un dolor tan grande que solo la muerte antes de la muerte lo puede mostrar. A través de un cuerpo anulado que dice insistente un silencio de una violencia extrema.(1)
____________________
Notas
(1)
Siguiendo el esquema de lo inversamente proporcional entre significado (reprimido) y cuerpo (expresivo), llegamos a la conclusión de que los significados vacíos -que sólo contienen un decir leve encargado de sostener un discreto goce narcisista que sostiene una imagen pomposa, frágil- no son sino estímulos para mostrar lo que corresponde al cuerpo engrandecido por lo inversamente proporcional a ese vacío: un cuerpo refulgente, eficiente, casi perverso por su maquinal éxito. Aunque muerto, a su pesar, pues un significado vacío supone también la muerte, sin conciencia, en este caso, de sacrificio alguno, pues es la muerte merecida de quien no quiere sostener sino una imagen multiplicada en el cero del éxit-0.
Eran las seis de la mañana cuando el pino resucitó
me miraba
era un ojo oscuro apenas abierto que recogía en mi estupor su nueva presencia
aquí estoy
he vuelto
los pájaros todavía dormidos no sabían del milagro
cuando la luz se alborote vendrán los aleteos interminables y los vuelos alrededor de la esperanza del día
después la tarde se hará gris y la ceniza recogerá la huella de todos los pasos
de todos los vuelos
y guardará las caricias que unos dedos habrán grabado en ella
las palabras de polvo dirán adios al pino resucitado en la mañana
el árbol breve
el infinito árbol
al que las palabras no pueden llegarle porque no sabe hablar
sólo vivir como latido
Es por la tarde
Hoy he visto llover por primera vez
No recuerdo que lloviese antes
¿Se me habrá borrado la lluvia?
Sí recuerdo haber visto llorar a mi madre
En otro tiempo del agua
Cuando el agua salada
Con los ojos enrojecidos de quién sabe que dolor
Yo sabía muy bien que esos ojos me decían que lloraba de verdad
Verdad
Lloraba en silencio
Movía la cabeza y hablaba muda para sí sin apenas mover los labios
Yo estaba allí
Pero nunca vi llover hasta esta tarde
Nunca llovió donde yo estaba
Ahora mismo estoy viendo las gotas pegadas en la barandilla de mi balcón
Agarrándose para no caer
Son esferas pequeñas con una bombilla encendida en su interior
Las miro
Hago apuestas a ver qué gota caerá antes
Es imposible saber
Son inciertas en su devenir las gotas de agua de la lluvia
Aunque hoy haya llovido de verdad
Abajo
Una pareja de jóvenes
Sentados en un banco de arrumacos
Siguen hablando mientras llueve en este mundo
No prestan atención a lo que ocurre
Es una tarde de mayo
¿Habrán visto llover otras veces y ya ni ven como llueve esta tarde?
Llover
Me suena la palabra
La sé desde el principio
Llover
Yo lluevo
Tú llueves
Él
O ella
Llueve
Huelo la tierra mojada que me envuelve
En esta tarde vuelan los pájaros a mi alrededor
Y anoto el vuelo en un cuaderno abandonado
Hoy me iré a dormir contento
No me iré sin saber
Una cosa más
(23 de mayo de 2023)
Ensayo neuropsicológico de la conciencia de sí mismo
Yo no moriré
será el otro el que se vaya
para siempre
yo entonces seré nada
siempre estuve colgado de ese otro
de sus mentiras
de sus verdades apócrifas
y ciertas
así que quedaré colgado una vez más
de un alambre de espino
o del cable de la luz superpoblado
las tardes de tormenta
por las golondrinas aturdidas
esperando
esperando el rayo que vendrá