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jueves, 22 de mayo de 2025

SOBRE EL NACIMIENTO DEL AMOR

 





Fue una aparición.

Una luz confusa posándose en alguien.

Se hizo amor.

La aparición se vino a mi y me cubrió.

Apenas ya sin respirar

pude gemir,

decir

amor.

Es decir,

no decir más,

ser sólo un poseído.

Fue una aparición,

nadie la vio,

sólo yo sentí que me cubría.

Carácter ya.

Imborrable.


jueves, 28 de septiembre de 2023

Teoría del amor

 


Si la fantasía fabrica el placer, a falta de casi todo, el amor anula, en una fulguración, la muerte, el dolor extremo, el abandono del principio y del final.

La fulguración es un instante cargado infinitamente de sentido y de pureza. Porque en ese instante se borra la historia, se proyecta una luz sobre la que podrían escribirse las cosas nuevas, liberadas de cualquier opresión y final. Esa luz permanece. Aquella escritura nunca se produce. El amor es, pues, un proyecto, que no deja de reaparecer, pura nada substancial que puntúa lo real de nuestra naturaleza. El amor, siempre por/venir hace posible la lectura del mundo. Incluso la poesía, lo ilegible.

Pero esa nada, esa nada enamorada, podríamos decir, el amor, provee una nueva perspectiva que hace posible la supervivencia humana en la densidad insoportable de lo real. La belleza es posible, es el efecto del trabajo de la nada del amor, una construcción abstraída, abstracta, iluminadora, capaz de hacer posible el deseo de vivir.

Esa nada, ¿racional, ¿irracional?. Como es la proyección de un imposible en lo imposible de vivir está sujeta a una racionalidad nunca establecida. Podemos presuponer que el amor está construido con alguna racionalidad que haga posible una sensación de permanencia, de consistencia, de realidad. Pero es un mero supuesto. El amor es irracional, o sería lógico pensar así, puesto que quiere ganar la partida a la muerte, fundamento de la razón, la razón elevada a la enésima potencia.

El enamorado quiere ser dios. (I)racionalidad extrema, necesaria. En un momento es dios. Puede matar, como dios. Puede ser muerto, ejecutado, como dios cuando éste quiso completarse a nuestros ojos.

Aunque, más abajo, aquí, en el suelo donde nos movemos, los enamorados crean belleza con sus pies y bailan con sus ojos medio cerrados y ven la mañana de una forma diferente, acarician y quieren pintar un cuadro hermoso en el taller sin tiempo de su fantasía.

Es verdad que en otra parte, en otra escena, los hay que, rechazando el imposible del amor, se rinden a la contabilidad exacta del goce, a lo real, a lo seguro de lo criminal, de la explotación con el fin lucrativo del alcanzar un plus de gozar que transforme la discontinuidad de lo humano, su insubstancialidad constituyente, en substancia, definitivamente materia.

sábado, 23 de abril de 2022

EL PUNTO DE NO/SABER

 






El punto de no/saber




Es el silencio lo que hace que no estés en ningún sitio,

que flotes en ese aire que absorbieron los dioses

cuando aún vivían azarosos en todos los rincones


es el silencio que te enreda con todas las músicas posibles

que nadie puede oír,

que sólo están en el fondo de tu olvido

cerrado con tus claves


apenas eres un colibrí que no aletea,

fijo en un punto remoto del espacio

en pleno s ab(v)er/no, (*)

allí justo donde deben cruzarse los incógnitos pasos que te llaman





(*) Saber/no

No saber

Averno

Ver

No ver

No







miércoles, 27 de octubre de 2021

AVISO

 




Encontrar cada día en los campos ya cosechados algunas espigas olvidadas, las que no contaron para la inteligencia de las máquinas, aquéllas cuya recogida no era rentable para los algoritmos económicos, aquellas, en fin, espigas que pasaron desapercibidas al acero.

Recoger los pensamientos tirados al suelo, las verdades o palabras pobres, sin más, que enredadas en los pelos del gato dan vueltas por el pasillo de la casa. Una forma, pero no cualquiera, de escribir la historia, de despejar la siempre x, esa incógnita infinita que arma la ecuación fundamental de la vida. Eso es escribir lo que quiero escribir. Mirar de cerca los desechos, pasar a limpio lo que estaba condenado al silencio. Hacer del silencio una música, aunque torpe, hermosa, pura belleza, pura delicia para quien no se sabe libre, y lo es.


domingo, 29 de noviembre de 2020

LA METAFÍSICA ME HACE LA BURLA: VISIÓN

 





                       Visión (del 8 de septiembre de 2020, a media tarde)


Supe que lo que veía, el jardín a media tarde de un día de septiembre, la disposición de los árboles, el verde rutinario de las plantas, las sombras a espaldas de la luz arrastrándose según una gravedad no descrita, aunque sí pintada a lo largo de los siglos, lo captaba en un mismo acto, englobando mirada y conocimiento.

Supe que aquella imagen nunca ya podría ser otra. No cabría, en adelante, el consuelo de los cambios: las sucesiones naturales, los descuidos, los caprichos del tiempo. Lo que veía en ese acto de ver anulaba cualquier pasado, cualquier futuro. Veía un todo permanente clavado a una realidad interminable. A una realidad dominadora que alardeara de su misma realidad.

El tiempo, embalsamado, quieto como un lagarto, burlándose.

Aquella visión no era capaz de recoger esos vacíos que, felizmente, salpican lo habitable.

Así que yo estaba condenado a observar cada mañana, cada tarde, cada verano, cada lunes, cada primavera, cada domingo, cada otoño y cada invierno la misma imagen repetida, la imagen una, La misma cosa, el mismo acto en el mismo agujero de tiempo, que nunca devendría metáfora, convertidos en representación de una patria ajena y desconocida o en un paisaje siniestro que escondiese la pena más profunda.

Esto ocurrió teniendo unos ojos sanos y un cerebro adecuado según las reglas del juego biológico. Y estando inmerso, como ser humano, en las reglas de lo simbólico, donde nace la metáfora, las que nos llevan al amor, las que mueven historia, lo cual no me libró de padecer esa mueca, esa burla metafísica. Esa inmersión propició la posibilidad de que la visión se manifestara en un momento cualquiera.