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LO QUE VEO (*) A TRAVÉS DEL CRISTAL DE MI VENTANA
Y, sin embargo, aún había gente paseando
o yendo a comprar el pan o a repartir propaganda en los buzones
en un día como hoy lleno de sol,
aun frío el día, porque venía de una larga noche en la que habían sido exterminados los últimos santos de la galaxia
y, sin embargo, un hombre a medio hacer andaba contento por las aceras limpias,
canturreando una composición propia que trataba
sobre la posibilidad de resucitar después de muerto.
(*)
Digo veo sin saber bien lo que digo. La mirada manda sobre la intención, sobre la elección de las palabras. Te enamoras al ver sin que nada de la palabra llegue a tu boca. La boca está vacía; el ojo lleno, poseído.
Sin embargo, el mundo continúa con su lógica escrita y no escrita porque el mundo no tiene ojos. Los que tenían los ojos cerrados, como los santos, han sido exterminados. Nunca los exterminios fueron absolutos. Sobre el Ararat quedó varada el arca y la paloma no se ahogó.
¿Escuchan el arrullo?

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