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lunes, 9 de febrero de 2026

TIEMPOS FELICES

 








Eran tiempos felices

era domingo y hacía sol

el verano estaba con nosotros

las puertas estaban abiertas o no había puertas

pasaba la luz y pasaba el rayo donde viajar y ver

era posible esperar de pie y verla llegar

los papeles que el suelo arrastraba eran poemas de amor arrugados llenos de vino

las manos solo tenían inocencia y deseo

y eran furiosas y justas

cuando venía la tarde el mundo ya había sido escrito

y en la noche vendrían las mangas de riego a endulzar el fuego

eran los buenos tiempos

apenas el mundo había empezado a gatear

y los soldados decoraban sus trincheras con los recortes de las carteleras de los cines

eran tiempos felices

los días de la fiesta mayor ardía la pólvora y mezclaba su olor de furia con el aire

que todos respirábamos

el gris espantoso de tantas paredes mortuorias parecía un traje blanco

con olor a colonia de nenuco

recuerdo como algunos rozaban los muros antes de volar el cometa hasta el cielo

la paz se abrazaba a la tristeza y en rebullos se escondía debajo de las camas

las luciérnagas acompañaban los pasos miedosos cuando volvíamos del río ya de noche

un niño en la plaza mayor jugaba con las pompas de jabón

y no paraba de llorar cuando se rompían delante de sus ojos oscuros.






viernes, 28 de noviembre de 2025

DE MEMORIA

 




Despierto agarrándome a la tela de araña

sacudo las piernas como colas de sargantana sobre el vacío

noto termitas en mi vientre

ya no tengo a mano los alcalinos y mi madre no está

Imploro al señor que me saque de quicio.







miércoles, 30 de julio de 2025

¿DÓNDE ESTÁS?

 





Fui a pescar.

Sentado en una roca escuchaba lo que el mar me decía.

Pasó despacio una nube con cuerpo de sirena,

y entonces comprendí que no existían los peces.

Sólo el mar,

sólo el océano.

Cerré los ojos,

y es que el runrún de las olas me hizo suyo.

Soñé que del mar brotaba una caña que me arrastraba dentro.

Esta es mi casa, pensé, porque en las aguas respiraba, hablaba y veía.

Era una casa azul con oscuridades y fondos sin final que quería conocer.

Entonces, desperté.

Miré mis manos, toqué mi pecho,

¿soy yo mi cuerpo? .

Y sólo era agua lo que era.


jueves, 4 de febrero de 2021

DETRÁS DE LAS ESTRELLAS

 







                                               DETRÁS DE LAS ESTRELLAS


(Poema clínico/nervioso hallado en un anexo de la sala donde un grupo de escritores esotéricos  lobotomizaron a Nabokov, pretendiendo que produjera resultados estrambóticos.)



Detrás de las estrellas el mundo es un mar helado

La transparencia es absoluta, es un cristal que no distorsiona

Un beso en una cara de ese mar sería percibido como un beso en la opuesta

No hay, a su través, engaños ni ilusiones

Un sonido en su extremo es el mismo sonido en el otro, sin que haya viajado

Nadie puede viajar por ese mar porque no existe el Sentido en sus aguas sin límite,

Nadie puede bañarse porque sus aguas no pesan

Y aunque los cuerpos fueran ingrávidos caerían en una sima profunda

En ese mar no hay nombres

En consecuencia, ni palabras. La finitud

es una sensación placentera parecida a lo invisible

-la invisibilidad es allí posible y real como aquí una piedra-

Sólo una única célula compone lo que podría llamarse el cuerpo

Son cuerpos unicelulares sin adentro ni afuera

El orden es

la persistencia del existir: el amor

El amor es simple y en su composición no hay sino luz 

Los dioses duermen siempre porque están muertos

Los soles minerales libran batallas elementales

Y la oscuridad es un pensamiento atrapado en un movimiento perpetuo de traslación alrededor de sí

El tiempo y la sombra no tienen dimensión, son restos de cuando hubo palabras

La sombra y el tiempo son sueños. Los elementos unicelulares son el equilibrio, el amor,

la estela del tiempo y las sombras.

El amor es la energía ausente, la que, perdida, permanece

Como es un mar que no precisa cohesión, no crea mareas

Ni olas, ni maremotos, ni peces

Al no haber boca, ni labios, no hay rastros de sexo, no hay muerte

No hay sueño, los hombres no sueñan porque no van a ser juzgados

Puede ser una alucinación del hombre que sufre



miércoles, 1 de julio de 2020

SUEÑO SEGUNDO




                                                                                                                              amanecer en Larués                




                                                CIERRO LOS OJOS 

                                                 Cierro los ojos. 
                                                 Oigo como se va acercando a mi cara 
                                                 el ruido del horror, 
                                                 su música. 
                                                 Cuando el miedo estalla del todo, y me tapa los oídos, 
                                                 me hielan la carne los visajes de una danza que no puede imaginarse.
                                                 Abro los ojos porque quiero salir: 
                                                 lo que veo ahora es la luz, 
                                                 lo que escucho, el canto de los pájaros humildes que saltan en la                                                                                                                                                        barandilla. 

                                                 Cierro otra vez los ojos, 
                                                 y duermo de nuevo. 



                                                     (29/01/2011)

SUEÑO PRIMERO









El cielo está despejado. Nada de precipitaciones. Sólo sueños que han vuelto hasta aquí, vaya usted a saber porqué.




SUEÑO QUE TUVE AL ALBA

Aterrado, 
me veo atravesando todas las nieblas hasta que llego a mí, a ti, 
que, como un objeto que se perdió, 
está a la espera de los predicamentos: 
ahí llegan las palabras: 

Cuántas veces te han matado 
(pregunta, testimonio).

 Lo abrazaba, me abrazaba, 
lloraba en el silencio como pájaro mudo, 
produciendo una tensión inaudible, 
lo notaba en el pecho, que me acogía. 
Veía mi propia mueca de dolor: 
la boca de trompetista que exhala un soplo doloroso. 
Lo abrazaba, me abrazaba. 
Me llenaba entonces un bálsamo pletórico, 
absoluto, que me libraba de la desolación. 
Lloraba, lo abrazaba cada vez con más empeño,
 como si hubiera encontrado mi destino en abrazar, 
y, en la misma medida, era mayor el arrullo. 
No eran los cuerpos, no había cuerpo.
Porque era sólo el destello del amor, 
que en su hora nunca alumbró,
y que sigue girando en una órbita que nada la alcanza. 

(21, marzo,2006)