Eran tiempos felices
era domingo y hacía sol
el verano estaba con nosotros
las puertas estaban abiertas o no había puertas
pasaba la luz y pasaba el rayo donde viajar y ver
era posible esperar de pie y verla llegar
los papeles que el suelo arrastraba eran poemas de amor arrugados llenos de vino
las manos solo tenían inocencia y deseo
y eran furiosas y justas
cuando venía la tarde el mundo ya había sido escrito
y en la noche vendrían las mangas de riego a endulzar el fuego
eran los buenos tiempos
apenas el mundo había empezado a gatear
y los soldados decoraban sus trincheras con los recortes de las carteleras de los cines
eran tiempos felices
los días de la fiesta mayor ardía la pólvora y mezclaba su olor de furia con el aire
que todos respirábamos
el gris espantoso de tantas paredes mortuorias parecía un traje blanco
con olor a colonia de nenuco
recuerdo como algunos rozaban los muros antes de volar el cometa hasta el cielo
la paz se abrazaba a la tristeza y en rebullos se escondía debajo de las camas
las luciérnagas acompañaban los pasos miedosos cuando volvíamos del río ya de noche
un niño en la plaza mayor jugaba con las pompas de jabón
y no paraba de llorar cuando se rompían delante de sus ojos oscuros.
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