lunes, 9 de marzo de 2026

REALIDAD Y RELATO

 

La realidad es el conjunto desordenado de las cosas reales.

La realidad es la relación entre las cosas reales y los efectos de esas relaciones.

La realidad es la posibilidad inexorable de lo impredecible.

Aunque lo que sabemos de la realidad no es más que un relato que se hace de ella. Una aproximación censurada, mutilada.

Aceptamos la realidad porque se nos presenta envuelta en ese relato que la hace, si no comprensible, soportable. 

Lo mismo que ocurre con una pintura brotada del corazón del inocente que, convertida en un cuadro, pasa de ser un objeto sorprendente/insoportable a un discurso que sólo sirve para que el espectador, indiferente, aupado en sus supuestos saberes, parlotee de él.

La realidad supone una brecha, un hiato, una cesura, entre las cosas reales y sus relaciones y el relato que se hace de ese conjunto.

La realidad supone una tensión entre esas dos cosas. La cosa de la realidad y la cosa del relato.

La realidad viva, la que está más allá del relato, es lo insoportable para el humano.

La realidad es lo insoportable para el animal humano.

Y cuando éste pasa a ser un sujeto (del lenguaje), distanciándose del animal, está a punto de domesticarla, de hacer de ese material insoportable formado por el desorden de las cosas reales, un relato, como tal pergeñado, dictado y establecido por una pirámide de poder encargada de que la llamada realidad sea otra cosa que la cosa que es, que sea una cosa alejada de lo insoportable, del cambio constante, de lo impredecible.

La realidad, de esta forma, no está reprimida, en el sentido freudiano, sino escamoteada, al ser convertida en una mera narración.

La realidad convertida en un relato se separa de la realidad entendida como el conjunto de las cosas reales y sus relaciones y efectos de ellas.

Los totalitarismos crean un relato de la realidad adecuado a sus consignas que sustituyen a la realidad y sus relaciones.

Los totalitarismos prohíben asomarse al exterior de ese relato bajo pena de muerte, de exclusión o de destierro.

Y prohíben asomarse al interior que es la realidad del propio sujeto.

Las ideologías son la munición de los totalitarismos.

Esa segregación de la realidad crea el terror y el pánico. El pánico como arma de guerra: sólo estarás libre de ese miedo si vives dentro del relato establecido de la realidad. Mirar la realidad, dentro y fuera, es encontrarte con el terror.

Se odia la realidad cuando no coincide con su relato. Entonces, se desplaza. Se deja en un lugar/lazareto para que nadie la mire excepto los locos, los santos y los poetas.


Pero se puede vivir en ese terreno vacío que diferencia la realidad de su relato.

Se puede vivir en lo impredecible.

Ese vivir es el único vivir.

La operación de narrar la realidad para hacerla soportable tiene su origen en una convención: la separación de esa realidad y del sujeto que la percibe.

Realidad y sujeto humano no son cosas separadas ni distintas:

La realidad interpela al sujeto humano y le dice, a la fuerza, que él también es una cosas real.

El humano padece constantemente los efectos de las filtraciones entre uno y otro polos de ese par. (1)

El esfuerzo totalitario de construir un relato omnisciente de la realidad elude lo más evidente y perturbador: que el sujeto humano es también una cosa real y no un mero capítulo de los extractos teóricos que arman la ideología de ese sistema que crea el relato.

Esos sistemas no soportan el desorden, propio de la castración que habita y conforma al sujeto humano, antes animal humano. Siempre animal humano bajo la vestimenta del lenguaje

El lenguaje transforma al animal en sujeto y hace de éste una palabra en la explosión continua, expansiva y mística de ese lenguaje. Pero además sirve a propósitos censores cuando fabrica identidades que pretenden liberarlo de la insoportable realidad.

En este caso, el sujeto humano va a morir después de haber estado embalsamado durante toda su vida, sin haber conocido otra cosas que lo que su identidad le ha permitido percibir.

Morir entero, compacto, conformado incluso con una medalla en el pecho o entre himnos que no lo separen del buen camino ni en el trance de su desaparecer.


Morir viviendo en el engaño de no saberse herido.


Nadie puede negar el peligro que conlleva vivir, aunque sea ocasionalmente, en ese margen entre realidad y relato, con el cinturón de la identidad desabrochado, viajando en la onda expansiva del lenguaje, en el desorden de una búsqueda sin propósito confesado, en ese camino de accésit y conocimiento que no es otro que el de acercarse sin (casi) mediación a la realidad, puro fuego y vacío,

De vivir, o mal vivir gozosamente, en esos márgenes, sintiendo el vendaval de las tensiones que generan la realidad y sus relatos.



(1)

Freud trató de esto al hablar de lo siniestro (unheimlich) como lo otro de lo familiar (heimlich).

Lo siniestro sería la aparición de lo real a través de los filtros de su relato.

Se trata de la percepción disruptiva, inesperada, incómoda de un objeto que aparece como sutilmente amenazante donde sólo hay un objeto considerado como familiar.

De esta forma, presenta el inconsciente como boicoteador del relato establecido de la realidad y como fundador de lo subjetivo, entendido éste como la forma más real de asomarse a la realidad.

Lo subjetivo como un desengaño del poder.



domingo, 1 de marzo de 2026

ATARDECER

 


Ya solo

en una habitación desgastada como el día

ni tarde ni noche sólo tiempo pegado a la tela de araña

rezó una sarta de palabras circulares

sin saber 

nada excepto el cierto movimiento de las manos y los labios








martes, 17 de febrero de 2026

ESCRITOS ENCONTRADOS EN UN CUADERNO

 




                                     Escritos encontrados en un cuaderno



                                                                   1


La música permite integrar en el silencio todos los ruidos, es decir, la presencia real en el tiempo de todas y de cada una de las cosas.




                                                                2


                                                   Apenas ciego

                                                  mirando el hueco oscuro

                                                  que dejaba mi no estar

                                                  yo

                                                  cauto

                                                  ensombrecido

                                                  y ella

                                                 a la distancia infinita

                                                 que bordea un amor hecho de átomos ya extinguidos

                                                 libres del calor y de la gravedad


                                                                                                     24 de noviembre de 2011



                                                                         3


La literatura, y de manera ejemplar la poesía, es un producto del arte que nacido en la complejidad permanece en ella.

Cualquier intento de acotar en ese territorio una supuesta parcela no es sino remedar el derrumbamiento de un orden antiguo, extinguido, en la serie sucesiva de las destrucciones. y reconstrucciones que conforman la realidad.

Cualquier palabra nueva crea otra ley o, mejor, niega la posibilidad de que exista otra ley que no sea la del crecimiento desbordado del lenguaje.

A este contacto con el caos se debe el poder metaplásico de la poesía. Crea a partir del lector y de sus resistencias un otro, que desaparecerá sucesivamente según avanza el juego poético, ajeno éste a las identidades, por tanto refractario a la memoria y a sus engaños.


                                                                                                          10 de octubre de 2011












lunes, 16 de febrero de 2026

ESPEJO

 








Aquellos vaqueros que llevaba

brillantes porque no nos lavábamos después de subir de los humedales del suelo

serían hoy el espejo

donde descubrir la historia de los olvidos y las desapariciones.




viernes, 13 de febrero de 2026

Y COMENZÓ A OIRSE UNA MÚSICA DE VIOLÍN

 




Y comenzó a oírse una música de violín

era cuando la tarde ya rota y pasada por la lejía de los credos iba a morir

unos hombres y unas mujeres con esvásticas grabadas en su corazón cantaban alborotados cantos

no sabían lo que llevaban tatuado en su carne y aún así cantaban

profesaban el credo inmaculado del progreso

tocaba el violín una melodía extraña capaz de llevar al sueño a los luchadores

hacerles desaparecer para ser sólo un pueblo o un algoritmo salvador y popular

el violín vibraba sus tripas que aún eran tripas de exterminio

era cuando la tarde aséptica ronroneaba cara la muerte

sólo los pájaros eran puros y volaban hasta donde los rezos místicos alcanzaban a llegar

un hombre y una mujer descubrieron su pecho

y miraron su esvástica grabada

los pájaros compadecidos arrancaron con sus picos las espinas de sus cruces

y el hombre y la mujer con los ojos cerrados

empezaron cuando llegó la mañana sus trabajos abrazados.


lunes, 9 de febrero de 2026

TIEMPOS FELICES

 








Eran tiempos felices

era domingo y hacía sol

el verano estaba con nosotros

las puertas estaban abiertas o no había puertas

pasaba la luz y pasaba el rayo donde viajar y ver

era posible esperar de pie y verla llegar

los papeles que el suelo arrastraba eran poemas de amor arrugados llenos de vino

las manos solo tenían inocencia y deseo

y eran furiosas y justas

cuando venía la tarde el mundo ya había sido escrito

y en la noche vendrían las mangas de riego a endulzar el fuego

eran los buenos tiempos

apenas el mundo había empezado a gatear

y los soldados decoraban sus trincheras con los recortes de las carteleras de los cines

eran tiempos felices

los días de la fiesta mayor ardía la pólvora y mezclaba su olor de furia con el aire

que todos respirábamos

el gris espantoso de tantas paredes mortuorias parecía un traje blanco

con olor a colonia de nenuco

recuerdo como algunos rozaban los muros antes de volar el cometa hasta el cielo

la paz se abrazaba a la tristeza y en rebullos se escondía debajo de las camas

las luciérnagas acompañaban los pasos miedosos cuando volvíamos del río ya de noche

un niño en la plaza mayor jugaba con las pompas de jabón

y no paraba de llorar cuando se rompían delante de sus ojos oscuros.






jueves, 5 de febrero de 2026

FEBRERO

 



Enciende la luz sin ser de noche

el día oscuro es un cuerpo muerto

se enciende el aire espeso donde la vida ocurre

entre las paredes pobres de espaldas al frío

lleno de voces y de susurros

la luz concentra el mundo en un punto de fuego

el cuerpo resucita haciendo aspavientos amorosos

y el invierno camina despacio sobre sus pasos de nieve



2 de febrero