Jerusalén ha sido liberada
Si viste la zarza arder sin consumir
y oíste la voz del trueno
ya no eres nada
de-ciencia poiética
Jerusalén ha sido liberada
Si viste la zarza arder sin consumir
y oíste la voz del trueno
ya no eres nada
Esta mañana mis ojos no eran mis ojos
eran los ojos de un dios tal vez menor
peregrino y generoso que me los ha prestado
He mirado como hago cada día las montañas que me miran
y he visto en sus pliegues cristales de tiempo feliz coagulado como ámbar
y he visto lamentos de niños extendiendo sus brazos para que su padre les librara del horror
he visto la luz como nadie la ha visto
y el secreto de la sombra que esconde la nieve
he sabido lo que es el blanco con sólo mirar
he visto cómo los pasos se reúnen en una cima más allá del aire donde amarse
y las rendijas donde viven eternamente los pájaros y las rocas
he visto en las piedras el origen de la albahaca y de las algas
he visto escrito mi nombre
he visto su rostro claro y joven
su pelo eléctrico enredado en mis brazos encendidos
he visto recitar a un caminante un poema avergonzado que escribí un día perdido entre las horas
he visto levitar a un hombre invisible
y a una mujer invisible mostrando su sexo y su candor
he visto unos labios que me dicen que tome mis ojos verdaderos
y que mire como miran los dioses
He visto el mar
pero no aquel mar azul de la memoria
donde nos tirábamos desde una barca de juguete
El mar que he visto hoy es un mar arrodillado
bajo un horizonte que le da la espalda
es un mar enmudecido
incoloro como el agua simple
Flotan en la espuma versos agotados de poetas marinos
A lo lejos un hombre camina sobre las olas
hablando solo
llamando al padre perdido en el más allá
Unos pescadores que han perdido la esperanza echan las redes y lloran
lloran
Los peces invisibles giran sobre sí mismos sólo para dar fe del sol que les vigila
He visto el mar
Me hubiera gustado leerlo como un libro de versos
pero las olas han borrado las letras
así que cierro los ojos para guardar su inabarcable extrañeza
LA PERSISTENCIA DESPUÉS DEL TIEMPO
(Letra para una canción de Philip Glass)
Cuando el mundo nos deje
todavía oiré cantar al pájaro su canto repetido
no cesará aun descolgado de los tiempos
sin alas ya
sin recuerdo en sus plumas
sin plan de vuelo en el invierno
Qué será de nosotros cuando llegue la noche
donde el tiempo y la luz nunca existieron
cuando el oscuro fin nos alcance y borre todas las cosas
ni memoria ni olvido anidarán en nuestras casas
el mundo será sólo una luz agotada
haciéndole la burla al tiempo en lo lejano.
Pero en esta hora de penumbra
si aún te llega un rayo de memoria
recrea las caricias que me diste
vuelve a soñar que mi piel es inocente
recuerda mis labios queriendo gritar tu nombre
mis manos buscándote donde nunca hubo nada
repite tu nombre para que yo lo escuche
como si fuera un pulso materno que palpita
cuando ya me envuelva la gran inexistencia
Qué será de nosotros cuando vivamos para siempre
en el silencio puro
cuando las palabras no puedan hablar a las palabras
cuando las cosas se queden solas
y ya no sean sino huellas
cáscaras perdidas del amor que habitó
por todo lo que aún pueden ver nuestros últimos ojos.
Vuelan bajo los pájaros
su pecho es el duro casco del titanic
buscando la montaña
el frío invisible los lleva al norte
al encuentro del hielo inexpugnable
de la resurrección.
Al despertar, encuentro en la almohada este pasquín. “ A ti te señalo con mi dedo” dice su encabezamiento. Dudo si dar parte los municipales, por si tuvieran algo que indagar o llamar a un reportero/reportera de la televisión local. Pero me da miedo que se rían de mi, gente tan importante. Así que lo escribo en vías nerviosas para que el viento y el silencio se encarguen del asunto.
corre
vuela como si fueras un pájaro
no mires atrás aunque los gritos te sangren
ve a esconderte
piérdete de una vez
saca tus pies que aún pecan de inocencia
de la tierra infecta de tu pueblo
¿no ves que está hecho de un polvo venenoso?
tírate hacia arriba
despéñate en el cielo azul hasta que alcances tu casa
donde nadie te vea
donde estés con todas las criaturas que busquen saber
corre
ve a esconderte donde nadie te encuentre
borra tu nombre
quema la bandera
tritura el carné que te ataron al cuello cuando naciste
odia a los convecinos infectados que te odian por no ser uno de los suyos
sal al raso
nada en ese mar de agua bendita
donde las lágrimas y el ardor crean los peces de la buenaventura
y escondido como Jonás en un vientre cualquiera
espérame en el sitio.