Llamo a mi paloma
mensajera y le suplico
por piedad que vuele lejos
que no caiga
en la tentación de abrir su pico
y perder ese poema que escribí cuando fui niño
quiero
le digo
que cuando cruces el infinito del aire
lo dejes suavemente al borde de la cama
de aquel hombre que espera
dormir después de saber
quien es.
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