jueves, 1 de octubre de 2026

 



                           7

        CONSTRUCCIÓN (*)


¿Dónde estás?, le decía.

¿Dónde estás?

Te buscaba.

Me acercaba a tu casa y ya palpaba tu inmenso no estar.

Pronto acariciaría tu pelo y tu dura inexistencia.

Enseguida tomaré, decía para mi, tu cuerpo y tu olor a flores diminutas.

¿Porqué no estás?

Y como poseído de tu nombre, volaba a lo que podrían ser tus manos.

Mientras, me decía, le decía,

te amasaré con mis dedos y mis labios,

valiéndome de las palabras perdidas que encuentre en la calle,

vestigios y blasfemias, trozos de delirios y oraciones de vieja.

Y entonces serás ya como una hoguera de palabras extrañas

y, me decía,

yo no existiré tampoco, sino en ese fuego milagroso

pues allí, perdidos y encontrados, seremos los reyes de los pájaros.



(*)
No hay nada como volar para no ver el suelo, ver un mar de tierra de colores y las personas dándose la mano y los buenos días como si nada.

Los pájaros recogen con su pico las letras escritas por la gente de bien que han ido dejando en los suelos más inmundos para hacer sus nidos y besar por la noche a sus criaturas.





No hay comentarios:

Publicar un comentario