lunes, 17 de agosto de 2026

FIN

 


Sabiéndose solo

buscó el viejo garabato que había escondido en otro tiempo

Como por miedo a su poder lo había enterrado en lo perdido

los trazos y el papel estaban ya podridos

y olían lo mismo que la carne de los muertos


Hubiera en ese instante querido

ser una de aquellas mujeres apartadas

clausuradas

dadas al loco amor y al esacrificio

y absorber con su boca el pus de aquel andrajo

y mostrar de nuevo la terrible belleza del principio


Nos besamos con los ojos cerrados para siempre

sabemos de la vida

del vivir

y no del mundo.


Nos besamos felices

inocentes

sea así éste el principio y fin de las cosas

y del tiempo.



NOTA

Doy fin a la primera parte de Vías Nerviosas.

Este ha sido el poema de despedida.

Pronto, Vías Nerviosas continuará transmitiendo nuevas corrientes.

Esperad.



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