Una orden escueta prohíbe
a partir de mañana
que los pájaros vuelen en el cielo
y que el sol pinte de rojo el horizonte antes del sueño
prohíbe cualquier sonrisa verdadera
que no sea la mueca de enseñar los dientes repetidos
condena la presencia de niños feos en la calle
y a los pobres que a pesar de su pobreza dan los buenos días a cualquiera
todo eso
dice la ley
sólo estará en el museo nacional
bajo estricta vigilancia de un jurado popular
libre de toda sospecha comercial
allí se explicará la conveniencia de lo conveniente
a los niños
a los obreros
a los jubilados
a las mujeres
a los hombres
a las sociedades cívicas en general
a la junta general de generales
la ley advierte en una adenda
que si alguien quiere morirse por la pena
o por ser alérgico a la asepsia
sólo tiene que solicitar la muerte digna
que le será administrada
sin coste y con música de fondo
y si declara bajo juramento
que desea mirar con sus ojos finales
la luz extraña en el más allá del viaje
será obsequiado con una copa de ron
para que cante
para que sueñe
creyéndose un pirata mecido por el mar
feliz y derrotado en el último abordaje.
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