de sus alas habían brotado unas letras de humo
un humo que no viene del fuego sino del hielo
donde se enfrían las cervezas de los que ponto irán a morir
eran las alas del ángel que vivía escondido
en un rincón barroco del confesionario que encontré
casualmente
en un desguace cuando lo que buscaba
de verdad
era el dibujo que un día hice de su rostro
sus alas eran el volcán
así lo comprendí cuando todavía el tren no había salido
donde el filósofo se precipitó para ver de cerca el fuego
y el amor
y la estructura del humo
y la ecuación de los ángeles
y el olor de la madrera barroca que oscurece
en el dolor de los no arrepentidos
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