Y comenzó a oírse una música de violín
era cuando la tarde ya rota y pasada por la lejía de los credos iba a morir
unos hombres y unas mujeres con esvásticas grabadas en su corazón cantaban alborotados cantos
no sabían lo que llevaban tatuado en su carne y aún así cantaban
profesaban el credo inmaculado del progreso
tocaba el violín una melodía extraña capaz de llevar al sueño a los luchadores
hacerles desaparecer para ser sólo un pueblo o un algoritmo salvador y popular
el violín vibraba sus tripas que aún eran tripas de exterminio
era cuando la tarde aséptica ronroneaba cara la muerte
sólo los pájaros eran puros y volaban hasta donde los rezos místicos alcanzaban a llegar
un hombre y una mujer descubrieron su pecho
y miraron su esvástica grabada
los pájaros compadecidos arrancaron con sus picos las espinas de sus cruces
y el hombre y la mujer con los ojos cerrados
empezaron cuando llegó la mañana sus trabajos abrazados.
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