miércoles, 27 de mayo de 2026

TOCATA Y FUGA EN RE MENOR DEL OBJETO a

 




Perdido para siempre en lo oscuro del cuerpo

adentro

en el silencio de la materia

en el misterio de los números imposibles

en el decir de un dios no inventado

perdido en sí


sin ver siquiera

decía

llámame

con sus labios de arena

a ras del suelo


brilla un relámpago que ciega la luz

y desaparece ya

en el dulce abrazo de la inexistencia




lunes, 25 de mayo de 2026

ALUCINACIÓN DE LAS ALAS

 




de sus alas habían brotado unas letras de humo

un humo que no viene del fuego sino del hielo

donde se enfrían las cervezas de los que ponto irán a morir


eran las alas del ángel que vivía escondido

en un rincón barroco del confesionario que encontré

casualmente

en un desguace cuando lo que buscaba

de verdad

era el dibujo que un día hice de su rostro


sus alas eran el volcán

así lo comprendí cuando todavía el tren no había salido

donde el filósofo se precipitó para ver de cerca el fuego

y el amor

y la estructura del humo

y la ecuación de los ángeles

y el olor de la madera barroca que oscurece

en el dolor de los no arrepentidos




lunes, 18 de mayo de 2026

SUCESOS

 



Escúchenme:

Me mordió un perro/robot

que andaba fuera de control por la calle De las delicias

Como fuera que sangré

me fui directo a las urgencias de la seguridad social

no fuera que la rabia me asaltara

Allí me recibió un equipo que funcionaba con Windows 10

o superior

tras ser interrogado se me dijo que el perro/robot

es aséptico por fin

y que nada

muchacho

que a lo sumo un cosido y que busque un abogado

no sea que mi carne mortal haya infectado

al perro

al robot

y que ahora sea ya un transmisor inocente de mis rabias

o peor

siguió diciendo el colegiado

que usted le haya pasado con su sangre el don humano

al artefacto

y sus códigos se enreden con lo que quede del alma que aún le habita

así que yo me ocupo

me dijo el susodicho,

de dar el parte a la Red y usted se esconde

no sea que le juzguen

que le escupan

que le lleven del ronzal al cementerio de los necios.











jueves, 7 de mayo de 2026

EXTRAÑA FLOR

 




¿No era ésta la cueva donde un día

el monstruo jugó con la niña y le mostró la flor

donde el monstruo inundó el mundo con la máxima pureza

donde la niña descubrió la bondad oculta de los hombres

donde un agujero escondía el tic tac del corazón que no perdona

de tanto amor como precisa?




viernes, 1 de mayo de 2026

V

 





Vuelvo al abrazo

al principio

donde el origen era un gemido

casi un llanto

un bramido para querer ser ciegos

vuelvo al abrazo

seguro que allí el amor hacía su nido con las pajas de la tristeza

mi casa

mi cuna

vuelvo al abrazo y al principio

el mundo ha girado sin saber que giraba

ha mostrado su cara que es una y repetida

y los huecos debajo de los cuales se esconden las cosas

vuelvo al abrazo

al abrazo.




jueves, 30 de abril de 2026

SUEÑO CON PEDRO SÁNCHEZ

 




Es la segunda vez que recuerdo haber soñado con Pedro Sánchez.

Otra vez en el agua. Pedro Sánchez es un pez globoso, un barbo, según el saber que me dicta el sueño. Por la boca excreta un hilo de un barro de color del cobre, que, en el agua, permanecía en forma de hélices cabriolísticas. Por detrás expulsa un rótulo que dice “estas palabras son barro”. La escena me parece grata y apacible. De repente, observo una escama brillante que destaca entre las otras de ese pez que parece agrandarse imperceptiblemente. Al ver esa escama, algo me dice que el final va a suceder, un final catastrófico, un hundimiento, un cometa desatado de muerte o locura. Estoy horrorizado y me fugo al despertar. Sin despertar, sigo soñando que he despertado, que me consuelo diciéndome que lo anterior sólo ha sido una pesadilla. Me sosiego. Junto a mi está Pedro Sánchez en persona. Lo miro. Observo que tiene una cicatriz que le atraviesa la cara. Parece muy joven, inseguro, no dice nada. Lo miro con cierta compasión y lo que veo es un muchacho solitario y dejado de la mano de dios. No sé como sigue el sueño y cuando despierto, ahora ya de verdad, anoto lo que recuerdo.




miércoles, 29 de abril de 2026

CATILLO DE CORFÚ, 1944. EBRAIKI

 



                     CASTILLO DE CORFÚ, 1944

                                    EBRAIKI




Se escucha un aleteo de sílabas horribles que llega del mar

alguien dice que son las locas que gritan camino del castillo

pero no son las locas porque las locas callan

las locas viven en el silencio y caminan y caminan hacia donde han sido llamadas

hay flores en las calles

serán las olas del mar lo que se escucha pero no

las olas del mar susurran o cantan canciones viajeras

ese aleteo es el ruido de los párpados indiferentes que miran como las llevan al matadero

hay flores en las calles y el sol apunta bien alto y el azul llama a la calma

ya se van las locas en silencio ya suben a los camiones a los barcos al tren camino al orden y al final

cuando haya pasado la última el mundo habrá terminado para siempre.





lunes, 27 de abril de 2026

BELLEZA Y BONDAD.

 



                                  



                                           BELLEZA Y BONDAD



                                                       Prólogo


Sí, hay que estar en buena forma para tratar de algunas cosas, para tratar de la cosa que voy a tratar, en buena forma literaria, gramatical, conceptual, aunque, ahora que lo pienso, no creo que sea necesaria la literatura, ni la gramática ni los conocimientos para tratar de temas que nada tienen que ver con lo común, con lo comunitario según se suele entender a día de hoy, de manera que me desdigo, en parte, y reitero que hay que estar en buena forma para arrancar a escribir de lo que voy a escribir, hay que estar un poco, no mucho, poseído por un orgullo infantil que te hace creerte alguien, como un torerillo de pueblo en la plaza, asustado y listo para el sacrificio, esto es, para enredarse en lo ridículo, en lo insustancial, en lo que hay que estar enredado si no se quiere morir en balde.

Aunque acabaré hablando de lo que quiero hablar, y como no se habla sin mentir, sin exhibir la debilidad, sin agachar la cabeza, ya les digo que lo que de verdad pienso y callo es que no se puede hablar de algo sin que le salgan a uno los colores, poniendo en evidencia su incompetencia y su arrojo, pero es ahí, de esa mezcla de incompetencia y arrojo, de donde puede brotar una idea que de la nada a la nada construya algo, un ruido, un humo, una mosca volante que haga distraer el curso de los pensamientos y lleve, subliminalmente, al conocimiento de lo oscuro, es decir, a la suma de todas las desconexiones. A las lindes de la belleza.

Que nadie me crea un alma bella, pues no soy un vendedor de crecepelo ni un sanador de pueblos extraviados, las almas bellas se consumen en sí mismas y de su fuego no sale fuego, arden en un incendio no de ardor sino de letanías, blancas palomas de la paz, de manera que para encontrar la forma que voy a necesitar para tratar de lo que pronto hablaré, voy a arrebujarme junto a unos pocos santos de mi devoción, artífices de la desconexión y, en consecuencia, de lo único que puede llamarse arte y bondad, así que doy la mano a Robert Walser, a él me encomiendo, y comparto el silencio de sus pasos entre el desdén de los locos a un mundo tan lejano, escucho sus pensamientos y observo la línea que va desde el barro nevado que fue su última cama hasta un cielo difuso y algo dolorido,



la paz de Walser aún se enreda en los ribazos que sus paseos rápidos construían sin descanso, y el mundo de Walser me recuerda al que se respira en las casas de Ingmar Bergman cuando los pastores de almas hablan de los logaritmos matrimoniales y todo pasa en una esfera de niebla, orden y contrición, adoro los márgenes que dejan en paz a los que buscan dejar de ser pensados, de pensar en definitiva, que buscan oler en una paz privada e infinita la flor que olieron cuando aun no sabían distinguir la mierda del incienso, y también me encomiendo para robarle su fuerza a László Krasznahorkai quien me mostró cómo proceder a la limpieza de pensamientos mediante técnicas depurativas de evacuación intelectual, es él quien mejor baila el tango aun siendo satánico, quien mejor coloca el espejo en blanco y negro que le regaló a Bela entre los perros que beben del barro, lo mismo que nosotros, gracias, gracias a los muertos y al vivo quienes me han dictado al oído lo esencial de lo que voy a hablar, la bondad y la bondad y su relación con la belleza, y la represión de la bondad y de la bondad y la belleza reprimidas y de las causas del dolor y de la felicidad, es decir de la desconexión como forma de verdad y coraje.



                                                 Uno


El funcionamiento de la psique se basa en la represión de fuerzas materiales, la sexualidad, la hostilidad, ya que es esta represión la que construye el síntoma, y los síntomas forman eso que llamamos conducta o simplemente vida psíquica. La represión, en el sentido freudiano, hace del sujeto humano un animal marcado por la letra, herido de muerte y de saber, pero listo para vivir sobreviviendo, para crecer para multiplicarse como dios ordenó, situado para siempre en las afueras de la realidad animal, sin hábitat natural, nombrado con un nombre que actúa como tatuaje para diferenciarse cuando no pare de mentir, de hablar, por su acobardamiento, por el temor que padece, como cualquier ser vivo, pero que tendrá que justificar y negar, lo cual es una carga mayor que la que soporta un animal no hablante. En definitiva, la represión funda lo humano y, en consecuencia, hace posible también que distingamos la bondad y la belleza entre las otras cosas que existen o no, pero que nos conciernen absolutamente, porque la bondad y su correlato que es la belleza son productos inexistentes en la realidad, que no podríamos rencontrar y nombrar si no existiera la represión, que es lo que nos sitúa en algún lugar del mundo.

Hablar de la belleza es lo mismo que hablar de dios o del alma. Son cosas que, como ya he dicho en otra parte, sólo están en el conjunto de las cosas que no existen, en la inexistencia, en eso siempre presente, gracias, gracias a dios, en nuestro universo, pues sin existir crean efectos, y síntomas, en los sujetos que existimos.



                                                           Dos


No se puede conceptualizar la belleza, la belleza es lo radical y nos advierte que los conceptos son pre-conceptos banderas de impotencia y de impostura, de fatuidad y de inanición. Sólo si se confunde belleza con perfeccionismo, excelencia, éxito, eficacia puede hablarse de concepto, de estructura, de plan de desarrollo para realizarla, pero la belleza no es aquéllo que se dice que es de una ecuación matemática, de una máquina eficaz y sorprendente, o de una ciudad enmarañada, ejemplos de logro, tenacidad, concepto y éxito y en todos estos casos se huele a muerte, a precio pagado en sangre y sufrimiento, en algunos de manera atroz y en otros no tanto, porque la belleza no puede ser sino una aspiración, un progreso, una obra de iluminados concebida no para arrepentirse de ser humanos harapientos sino para desconectarse de esos harapos, para hacer de la represión, de sus efectos, no un síntoma que solo sirva para funcionar en la vida sino también para aspirar, sólo aspirar, al paraíso.

La belleza aparece desde lo real y anonada al sujeto, desposeyéndolo de sus atributos que imagina que le da consistencia, de su yo, de su soberbia, de su aparato conceptual necesario para sobrevivir, a veces en contra de la vida misma.

La belleza se aparece desde lo real-real, desde lo no nombrable a pesar de los nombres, desde lo inesperado que existe al acecho sin saber quien mueve los hilos que lo articulan. La belleza nos llega, no se fabrica desde la mente, más bien la ciega como una luz insoportable y le lleva a mirar de otra manera que no es la propia de sus identidades, porque la mente no es la suma de identidades, sino la capacidad de ser iluminada por la belleza que viene de lo otro.

La belleza es la posibilidad del milagro, de una epifanía que revele en el conjunto de las cosas que existen en la realidad otra cosa, una cosa reacia a la conceptualización y a la ley. Es por ello por lo que su correlato automático es la bondad, es decir, aquello que se resiste al imperativo de creer sólo en lo que debe existir. La belleza y la bondad sólo creen en la belleza y en la bondad, y en las cosas que sólo existen en ese conjunto infinito de la inexistencia.

La belleza aparece al que está desnudo y lo leva a otro lugar impensable y lo deja mudo y es de donde los genios sacan ese material con el que paso a paso construyen su obra.



                                                          Tres


La bondad es la condición para que un ser pueda existir, es decir, para ser siendo algo que busca y aspira, es el barro originario de nuestro organismo.

Es el único requisito para existir, para seguir en el éxodo de la busca de no se sabe qué. La bondad excluye el relumbrón del yo como bandera de uno, como diferencia y termómetro de valoración, el bondadoso se entrega en carne viva a lo otro, a lo real del otro, sin piel, sin banderas, sin ideología, sin ideas, sin casi pensar, perdiéndose en el encuentro, a diferencia del goce, que conlleva una ganancia material, un interés, un plus curricular; el goce es el capitalismo de la existencia.

El yo tiembla en la lucha entre las pulsiones de vida y de muerte. Y como la bondad excluye la dialéctica, la razón, la lucha por el poder de la razón, se opone a lo que se considera eficaz y por esto la bondad no tiene en cuenta lo que se precisa para sobrevivir en nuestra realidad La bondad no es un ingrediente de los kits de supervivencia, con la bondad no se va a ningún sitio y si quisiera representar al sujeto que se encuentra con la belleza lo haría trayendo la imagen del tonto que se resbala y cae ante la gente formal que no para de reírse de tan graciosos resbalón. (1)

La bondad es un momento mítico: el encuentro de un sujeto con algo (la belleza presente) le desata de esa dialéctica vida-muerte y le lleva fuera de sí, es un momento de absoluta fragilidad, de ser casi nada pero de ser con plenitud, un momento pues contrario a lo que la supervivencia exige.

La belleza, la bondad no se encuentran en las proclamas de los grandes fines que pretenden cambiar el mundo, pues, como es sabido, lo primero que necesitan tales proclamadores es un buen equipo de carceleros y, con frecuencia, de exterminadores y torturadores, y la necesidad de estos especímenes es directamente proporcional al grado del “bien” al que dicen aspirar.



                                                            Cuatro


La bondad habita siempre el corazón de lo humano y como se necesita no sólo la existencia sino la supervivencia, la bondad debe ser reprimida, para que el animal humano continué la expansión contraria a la esencia de la bondad que, en la radicalidad de lo que es, llevaría al ser a la desconexión definitiva.

El síntoma resultante de la represión de la bondad es el amor y en su progreso de socialización ordena cuidar a los semejantes, pero siempre bajo los imperativos de esa ley que organiza por encima de cualquier cosa la supervivencia, lo que hace posible que el síntoma amor pueda ser un horror resultante de los sucesivos refinamientos de lo social, de lo aceptable. Porque sobrevivir implica aceptar lo horrible, lo insano, lo inmoral como compañero de mesa.

El amor contiene las pulsiones y los dictámenes, guarda señales del ancestro de la belleza y, a veces, afila los cuchillos pues no olvida tampoco su conexión con la pulsión de muerte.

El amor está en el conjunto de las cosas que existen, aunque pueda amarse tanto a un objeto existente como a otro no existente. Y su origen es siempre la belleza cuyo referente es el milagro, el acontecimiento.

La bondad pulula escondida entre el dolor por no ser lo mismo que creemos ser. La demanda social exige al sujeto refinar la represión de la bondad que se esconde en cada uno, reprimir la bondad para la exigencia de la supervivencia y es función y deseo de cada sujeto regular la obediencia/desobediencia a ese imperativo para que la fealdad no encharque todo con sus fluidos de muerte, para que algo de la belleza, hecha síntoma/ amor no deje de extraviarlo.



Nota

(1) La bondad supone un sujeto vivo pero absolutamente desnudo, frágil, lo más cercano a la inexistencia, lo más vivo/vulnerable que pueda ser un ser.

El sujeto que debe sobrevivir, no queda otra, tiende a la estabilidad, a la posibilidad de ser nombrado, de ser alguien y no se libra de ese aroma mortuorio que señalaba Lacan cuando jugaba con las palabras al repetir tu es, tu es (tué, tué)







martes, 7 de abril de 2026

HE RESUCITADO

 




He resucitado

he resucitado de entre los muertos

vuelvo a ver el jardín enamorado que me lleva a la luz

y no el jardín ensimismado que termina en las fronteras de sus partículas elementales

vuelvo a ver eso que hace que las cosas no sean cosas sino cosas de donde surja la belleza

he vuelto a saber que cada cosa lleva a otra y a otra y que de esa manera

las vías del deseo construyen los mundos donde poder vivir

y escucho la música y oigo sus susurros y el ruido de las hojas frescas

que me acogían en verano.





martes, 24 de marzo de 2026

LA LIEBRE DE LA PATAGONIA ESTÁ VIVA

 



                                 


                                     CLAUDE LANZMANN EN LA MEMORIA






Tarde o temprano me encontraré con la liebre de la patagonia

enredándose a mis pasos

y miraré su piel y veré su sangre

no sabré si aún recuerda lo que vio

porque la liebre no sabe hablar sólo escapar

pobre de mi cuando tarde o temprano

me mire aquella liebre que ya nadie cazará







lunes, 16 de marzo de 2026

ALGUIEN ESCUCHA A LAS SEIS DE LA MAÑANA LA SINFONÍA Nº 7 DE SHOSTAKOVICH

 



La mañana se despeina en la primera luz

y para colmo de males

ya se ven los bancos de la plaza poblados de viejos que esperan

ya no la muerte sino la descomposición

Están petrificadas unas prostitutas que dejan caer las aguas sucias de su piel dolorosa

a una se le ve un biberón asomando por el rincón de su bolso

a otra se le ve la indiferencia a su dolor

La mañana despeinada me da los buenos días

y de espaldas a la calle me mira de frente

y yo la peino despacio mientras oigo partirse las liendres de su pelo

ya no están los ancianos ya no están las prostitutas

sale el sol para todos

dice el diario de la mañana

se persigna una mujer cuando sale a la calle

nadie sabe lo que el viento va a limpiar cuando se gasten las horas

unos niños lloran porque no entienden nada y sólo lloran

y esperan que su madre y su padre les expliquen el mundo en dos palabras

la mañana llama al sol y salen juntos de paseo

todo está ya en marcha y vuelan los pájaros

otra vez como si nada.




jueves, 12 de marzo de 2026

MÍTICA ISRAEL

 



K

el profesor

el profesor K fue quien dijo

que tal vez hubiera sido mejor vivir

para siempre

en la diáspora sin nombre

sin otra patria que ser

que existir

dejar las extensiones de orgullosas banderas plagadas

de cagarrutas para fertilizar sus campos

olvidar la tierra prometida

no volver sino la cara a los ciudadanos de tomo y lomo

bendecir juntos las botas polvorientas

hacer cuentas del camino y apuntar en un cuaderno blanco las monedas logradas

y llorar

cantar

y bailar






martes, 10 de marzo de 2026

MI PALOMA MENSAJERA

 



Llamo a mi paloma

mensajera y le suplico 

por piedad que vuele lejos

que no caiga 

en la tentación de abrir su pico

y perder ese poema que escribí cuando fui niño


quiero

le digo

que cuando cruces el infinito del aire

lo dejes suavemente al borde de la cama

de aquel hombre que espera

dormir después de saber 

quien es.




lunes, 9 de marzo de 2026

REALIDAD Y RELATO

 

La realidad es el conjunto desordenado de las cosas reales.

La realidad es la relación entre las cosas reales y los efectos de esas relaciones.

La realidad es la posibilidad inexorable de lo impredecible.

Aunque lo que sabemos de la realidad no es más que un relato que se hace de ella. Una aproximación censurada, mutilada.

Aceptamos la realidad porque se nos presenta envuelta en ese relato que la hace, si no comprensible, soportable. 

Lo mismo que ocurre con una pintura brotada del corazón del inocente que, convertida en un cuadro, pasa de ser un objeto sorprendente/insoportable a un discurso que sólo sirve para que el espectador, indiferente, aupado en sus supuestos saberes, parlotee de él.

La realidad supone una brecha, un hiato, una cesura, entre las cosas reales y sus relaciones y el relato que se hace de ese conjunto.

La realidad supone una tensión entre esas dos cosas. La cosa de la realidad y la cosa del relato.

La realidad viva, la que está más allá del relato, es lo insoportable para el humano.

La realidad es lo insoportable para el animal humano.

Y cuando éste pasa a ser un sujeto (del lenguaje), distanciándose del animal, está a punto de domesticarla, de hacer de ese material insoportable formado por el desorden de las cosas reales, un relato, como tal pergeñado, dictado y establecido por una pirámide de poder encargada de que la llamada realidad sea otra cosa que la cosa que es, que sea una cosa alejada de lo insoportable, del cambio constante, de lo impredecible.

La realidad, de esta forma, no está reprimida, en el sentido freudiano, sino escamoteada, al ser convertida en una mera narración.

La realidad convertida en un relato se separa de la realidad entendida como el conjunto de las cosas reales y sus relaciones y efectos de ellas.

Los totalitarismos crean un relato de la realidad adecuado a sus consignas que sustituyen a la realidad y sus relaciones.

Los totalitarismos prohíben asomarse al exterior de ese relato bajo pena de muerte, de exclusión o de destierro.

Y prohíben asomarse al interior que es la realidad del propio sujeto.

Las ideologías son la munición de los totalitarismos.

Esa segregación de la realidad crea el terror y el pánico. El pánico como arma de guerra: sólo estarás libre de ese miedo si vives dentro del relato establecido de la realidad. Mirar la realidad, dentro y fuera, es encontrarte con el terror.

Se odia la realidad cuando no coincide con su relato. Entonces, se desplaza. Se deja en un lugar/lazareto para que nadie la mire excepto los locos, los santos y los poetas.


Pero se puede vivir en ese terreno vacío que diferencia la realidad de su relato.

Se puede vivir en lo impredecible.

Ese vivir es el único vivir.

La operación de narrar la realidad para hacerla soportable tiene su origen en una convención: la separación de esa realidad y del sujeto que la percibe.

Realidad y sujeto humano no son cosas separadas ni distintas:

La realidad interpela al sujeto humano y le dice, a la fuerza, que él también es una cosas real.

El humano padece constantemente los efectos de las filtraciones entre uno y otro polos de ese par. (1)

El esfuerzo totalitario de construir un relato omnisciente de la realidad elude lo más evidente y perturbador: que el sujeto humano es también una cosa real y no un mero capítulo de los extractos teóricos que arman la ideología de ese sistema que crea el relato.

Esos sistemas no soportan el desorden, propio de la castración que habita y conforma al sujeto humano, antes animal humano. Siempre animal humano bajo la vestimenta del lenguaje

El lenguaje transforma al animal en sujeto y hace de éste una palabra en la explosión continua, expansiva y mística de ese lenguaje. Pero además sirve a propósitos censores cuando fabrica identidades que pretenden liberarlo de la insoportable realidad.

En este caso, el sujeto humano va a morir después de haber estado embalsamado durante toda su vida, sin haber conocido otra cosas que lo que su identidad le ha permitido percibir.

Morir entero, compacto, conformado incluso con una medalla en el pecho o entre himnos que no lo separen del buen camino ni en el trance de su desaparecer.


Morir viviendo en el engaño de no saberse herido.


Nadie puede negar el peligro que conlleva vivir, aunque sea ocasionalmente, en ese margen entre realidad y relato, con el cinturón de la identidad desabrochado, viajando en la onda expansiva del lenguaje, en el desorden de una búsqueda sin propósito confesado, en ese camino de accésit y conocimiento que no es otro que el de acercarse sin (casi) mediación a la realidad, puro fuego y vacío,

De vivir, o mal vivir gozosamente, en esos márgenes, sintiendo el vendaval de las tensiones que generan la realidad y sus relatos.



(1)

Freud trató de esto al hablar de lo siniestro (unheimlich) como lo otro de lo familiar (heimlich).

Lo siniestro sería la aparición de lo real a través de los filtros de su relato.

Se trata de la percepción disruptiva, inesperada, incómoda de un objeto que aparece como sutilmente amenazante donde sólo hay un objeto considerado como familiar.

De esta forma, presenta el inconsciente como boicoteador del relato establecido de la realidad y como fundador de lo subjetivo, entendido éste como la forma más real de asomarse a la realidad.

Lo subjetivo como un desengaño del poder.



domingo, 1 de marzo de 2026

ATARDECER

 


Ya solo

en una habitación desgastada como el día

ni tarde ni noche sólo tiempo pegado a la tela de araña

rezó una sarta de palabras circulares

sin saber 

nada excepto el cierto movimiento de las manos y los labios








martes, 17 de febrero de 2026

ESCRITOS ENCONTRADOS EN UN CUADERNO

 




                                     Escritos encontrados en un cuaderno



                                                                   1


La música permite integrar en el silencio todos los ruidos, es decir, la presencia real en el tiempo de todas y de cada una de las cosas.




                                                                2


                                                   Apenas ciego

                                                  mirando el hueco oscuro

                                                  que dejaba mi no estar

                                                  yo

                                                  cauto

                                                  ensombrecido

                                                  y ella

                                                 a la distancia infinita

                                                 que bordea un amor hecho de átomos ya extinguidos

                                                 libres del calor y de la gravedad


                                                                                                     24 de noviembre de 2011



                                                                         3


La literatura, y de manera ejemplar la poesía, es un producto del arte que nacido en la complejidad permanece en ella.

Cualquier intento de acotar en ese territorio una supuesta parcela no es sino remedar el derrumbamiento de un orden antiguo, extinguido, en la serie sucesiva de las destrucciones. y reconstrucciones que conforman la realidad.

Cualquier palabra nueva crea otra ley o, mejor, niega la posibilidad de que exista otra ley que no sea la del crecimiento desbordado del lenguaje.

A este contacto con el caos se debe el poder metaplásico de la poesía. Crea a partir del lector y de sus resistencias un otro, que desaparecerá sucesivamente según avanza el juego poético, ajeno éste a las identidades, por tanto refractario a la memoria y a sus engaños.


                                                                                                          10 de octubre de 2011












lunes, 16 de febrero de 2026

ESPEJO

 








Aquellos vaqueros que llevaba

brillantes porque no nos lavábamos después de subir de los humedales del suelo

serían hoy el espejo

donde descubrir la historia de los olvidos y las desapariciones.




viernes, 13 de febrero de 2026

Y COMENZÓ A OIRSE UNA MÚSICA DE VIOLÍN

 




Y comenzó a oírse una música de violín

era cuando la tarde ya rota y pasada por la lejía de los credos iba a morir

unos hombres y unas mujeres con esvásticas grabadas en su corazón cantaban alborotados cantos

no sabían lo que llevaban tatuado en su carne y aún así cantaban

profesaban el credo inmaculado del progreso

tocaba el violín una melodía extraña capaz de llevar al sueño a los luchadores

hacerles desaparecer para ser sólo un pueblo o un algoritmo salvador y popular

el violín vibraba sus tripas que aún eran tripas de exterminio

era cuando la tarde aséptica ronroneaba cara la muerte

sólo los pájaros eran puros y volaban hasta donde los rezos místicos alcanzaban a llegar

un hombre y una mujer descubrieron su pecho

y miraron su esvástica grabada

los pájaros compadecidos arrancaron con sus picos las espinas de sus cruces

y el hombre y la mujer con los ojos cerrados

empezaron cuando llegó la mañana sus trabajos abrazados.


lunes, 9 de febrero de 2026

TIEMPOS FELICES

 








Eran tiempos felices

era domingo y hacía sol

el verano estaba con nosotros

las puertas estaban abiertas o no había puertas

pasaba la luz y pasaba el rayo donde viajar y ver

era posible esperar de pie y verla llegar

los papeles que el suelo arrastraba eran poemas de amor arrugados llenos de vino

las manos solo tenían inocencia y deseo

y eran furiosas y justas

cuando venía la tarde el mundo ya había sido escrito

y en la noche vendrían las mangas de riego a endulzar el fuego

eran los buenos tiempos

apenas el mundo había empezado a gatear

y los soldados decoraban sus trincheras con los recortes de las carteleras de los cines

eran tiempos felices

los días de la fiesta mayor ardía la pólvora y mezclaba su olor de furia con el aire

que todos respirábamos

el gris espantoso de tantas paredes mortuorias parecía un traje blanco

con olor a colonia de nenuco

recuerdo como algunos rozaban los muros antes de volar el cometa hasta el cielo

la paz se abrazaba a la tristeza y en rebullos se escondía debajo de las camas

las luciérnagas acompañaban los pasos miedosos cuando volvíamos del río ya de noche

un niño en la plaza mayor jugaba con las pompas de jabón

y no paraba de llorar cuando se rompían delante de sus ojos oscuros.






jueves, 5 de febrero de 2026

FEBRERO

 



Enciende la luz sin ser de noche

el día oscuro es un cuerpo muerto

se enciende el aire espeso donde la vida ocurre

entre las paredes pobres de espaldas al frío

lleno de voces y de susurros

la luz concentra el mundo en un punto de fuego

el cuerpo resucita haciendo aspavientos amorosos

y el invierno camina despacio sobre sus pasos de nieve



2 de febrero



lunes, 2 de febrero de 2026

TRATADO DE LA INEXISTENCIA

 



Si alguien, como desde siempre viene haciendo V.N., rastrea y busca en los márgenes del pensamiento los papeles más estrambóticos, más inanes y, a menudo, explosivos, llenos de serpentinas recicladas y de artefactos que, según y cómo, pueden llegar a ser peligrosos, con el fin de estudiar aquello que nunca va a leerse y que sin embargo contiene algo, diluido en la evanescencia, que puede dar luz a nuestro mundo, no dudaría en acercarse a los numerosos clubs de ociosos que se recrean en el solaz de la vejez. Y que gastan su tiempo en urdir artefactos literarios y filosóficos que no tienen necesidad de perdón.

Encontré el Club de Ociosos En Busca del Tiempo Perdido por azar, yendo en en busca de esos tesoros ocultos. Entré en su sede y, desparramadas en la mesa del salón que hacía de sala de juntas, encontré una páginas recién impresas que tomé como la pieza que buscaba y que voy a verter aquí, pues V.N. considera que siempre es buena hora para aprender de lo que alguien es capaz de hacer en los límites del aburrimiento oxidativo y en el cosquilleo que aparece al reprimir la carcajada.

Era uno de esos clubs de ociosos compuestos de jubilados letraheridos que toman lecciones de oscuros maestros, casi siempre enervantes y, por definición, fracasados.

Las hojas que vi sobre la mesa componían un texto titulado “Tratado de la Inexistencia. A propósito de las creencias”. No vamos a reproducir sino unos cuantos párrafos que concentran el meollo del contenido.


                                                                      Introducción

“Es el lenguaje, alimentado con el combustible de la imaginación, quien inventa y pone sobre la mesa de los limitados humanos cosas que no existen junto al conjunto de las cosas que realmente existen. Y, sobre todo, las crea para creer en ellas, como salida a la frustración que les produce creer en algo que realmente existe.”

“El humano busca, por encima de todo creer en las cosas que no existen.”

“Ligar la creencia a la existencia real de esa cosa esclaviza al humano que quiere y necesita creer y no le permite elegir el objeto de su creencia, pues las cosas existentes de la realidad, convertidas en objeto de su creencia, no dejan de interpelarle y de recordarle que él, el humano, está subordinado a lo real, su verdadero amo.”

“Creer en algo que no existe es un acto de liberación”

“Creer en algo que no existe le hace despegar del suelo, sortear las leyes físicas. Le lleva a suponer que ese ser humano vislumbrará, en ese viaje enloquecido que es la creencia en lo inexistente, lo inaccesible que puede contener aquello de lo que carecen las cosas reales”

“Entre las cosas así creadas por la anarquía del lenguaje, que no existen, está dios, cuya inexistencia se da por hecha aun cuando su presencia y efectos sobre el sujeto hablante, el creyente, son innegables”.

“Algo que no existe produce efectos reales en alguien que existe, el creyente, ese ser real que ha sido radicalmente modificado por la creencia en una cosa llamada, por ejemplo, dios.”

“Creer no supone la existencia real de la cosa en lo que se cree. Se puede creer en algo que no existe.”

“Sólo creer en algo que no existe es creer, es crear”.

“No se puede decir: soy ateo porque dios no existe. Porque el creyente puede responder que cree en dios sabiendo que no existe.

Puede decir: soy ateo porque creo en algo distinto a dios. Porque creo en algo que no existe que no dios."

“Al ateo y al creyente les une la pasión por creer en la inexistencia y la necesidad de viajar por los huecos de lo real para saber más allá de lo que este real les enseña”


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“En el mundo hay dos conjuntos de cosas:

1 El conjunto de las cosas que existen.

2 El conjunto de las cosas que no existen.

El mundo. ¿Qué es el mundo?: lo que mi mente concibe al observar (a) la realidad y (b) la propia mente que observa la realidad.

Las cosas. ¿Qué son las cosas? Son aquello real que envuelve una palabra convertida en definición de la cosa envuelta. Sabemos de la definición y no sabemos de la cosa que la envuelve, salvo lo que sabemos por la definición.

Puesto que el número de definiciones de cosas que existen es finito, el conjunto de las cosas que existen tiene un número finito de elementos. Aunque alguna definición (la serie de números enteros, por ejemplo) contenga un número infinito de cosas.

Las palabras a la hora de penetrar lo real se olvidan de Cantor y de las matemáticas y hacen cabriolas y están a punto de dar a luz a lo poético. Las palabras, en lo poético, vuelan solas, sueltas y no obedecen a ninguna ley excepto a la expansión y al desparrame. A diferencia de los elementos que conforman una ecuación que se enlazan según la ley matemática.”

“Lo poético y lo matemático son modos asimétricos de decir lo que no se puede decir de las cosas.”


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El conjunto de las cosas que no existen no tiene un número que lo contenga.

Ni una definición que lo explique.

El conjunto de las cosas que no existen es un 0 en el conjunto de las cosas reales y es un infinito en el conjunto de las cosas que no existen”

Si el 0 pudiera soñar tendría la pesadilla de ser lo informe , todo. Sólo al despertar sería el 0, sería un número, sería él, nada.”

                                                           

                                                                            3

El conjunto de las cosas que no existen tiene un número infinito de elementos y es, a la vez, un conjunto vacío”


                                                                            4

Si existe ese conjunto es porque es necesario para la pervivencia del sujeto hablante,”

O inexistencia o muerte”

La inexistencia es la entropía negativa de la que se alimenta el sujeto hablante”

La serie de las cosas que no existen tiene su función: forma el suelo por donde camina el ser humano desde el principio de su existencia para ir más allá de lo real que lo habita y rodea.

Y, así, cuando aprendió a manejar la pértiga del lenguaje y él mismo se hizo lenguaje, se nombró, se tatuó con un nombre y se hizo más conocimiento que materia sólida, se hizo fuerza para conectar con lo vacío, con eso otro que el humano necesita para no ser sólo cosa.”

“Y el vacío es un espacio místico donde la ley de la gravedad que organiza el mundo de las cosas reales se suspende”


                                                                        5

El vacío místico es el conjunto vacío de las cosas que no existen.”

Por ahí se aventuraron los místicos y las místicas, los matemáticos iluminados, los pobladores del bosque, los benjamines de las revoluciones antes de serles cortadas las alas con el cuchillo de la razón en un viaje sin retorno en busca de una luz nueva. Una luz que, gracias a ellos, nos hace existir”


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El tratado, en su capítulo segundo, entre otras cosas, dice:

“Ha sido necesario hablar de los dos conjuntos de cosas, las que existen y las que no existen, para poder abordar el tema central: ¿En qué se cree cuando se cree?

“Los enredos a la hora de definir la palabra creer son múltiples:

a) dar por cierto algo, b) sospechar que algo puede ser cierto, c) seducirse por algo que se cree cierto, d) seducirse por algo que se sospecha que puede ser cierto, e) seducirse por algo aunque no sea cierto”


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“Falso e inexistente son términos que definen cualidades distintas de una cosa.

Dios es una cosa inexistente porque no está en el conjunto de las cosas que existen.

La bondad universal de los seres humanos es un concepto falso, teniendo en cuenta la realidad de las cosas que existen.”

Sólo lo que existe realmente puede ser falso. Las cosas que no existen no soportan la definición de falsedad.

Alguien puede creer en la bondad absoluta del ser humano siempre que la considere como una cosa del conjunto de las cosas que no existen”.

“No se puede creer en algo falso, pero sí en algo que no existe”


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“¿Vivir valiéndose de creer en una cosa que no existe es vivir en la inconsistencia, en una fuga absoluta en una psicosis perpetua?”

“Sólo cuando el sujeto que cree en algo que no existe registra lo real que sobre su ser produce su creencia puede sistematizarla y alejarse del caos.

Los efectos reales producidos por el acto de creer en algo que no existe vinculan la cosa inexistente con lo real.

Todo vuelve a lo real, a lo existente. Creer en algo inexistente produce efectos reales, cuantificables, analizables y ello lo reintegra a lo existente, al rigor”.


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                                                     Sobre la creencia y la identidad

“La creencia es un acto de fe en la propia identidad. Creer en algo, para el sujeto hablante, es

mostrar la insignia de que pertenece al grupo elegido. Aunque esto es válido sólo en el caso de la creencia uniformada, de la creencia que es necesario asumir para pertenecer al grupo.

Hay quien cree fuera de esta homogeneidad impuesta, hay quien cree no para protegerse con el uniforme de la identidad sino para dejarse caer libremente por el precipicio al que conduce su creencia.”

“En este caso, la creencia es una construcción no sometida, nueva y radicalmente asocial, no apta para quienes padecen vértigo”

“Creer es un acto individual, aunque la creencia compartida pueda formar sociedades, crear lazos interpersonales. “

La creencia como construcción subjetiva hace que un sujeto se vincule con algo que le hace sujeto social y distinguido (único).”


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“Creer en dios es creer en algo que pertenece al conjunto de las cosas que no existen . Algunos creyentes dan por hecho que su dios pertenece al conjunto de las cosas que existen. Esos confunden creencia con Ilusión.”

“Esta es la creencia más radical: creer en algo que no existe.”

“Creer en lo que no existe rompe con la ilusión de creerlo real. Es una creencia que no necesita de la ilusión”


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Creer en lo que no existe es un acto libre y que sitúa al sujeto en lo infinito del conjunto vacío


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Que el lenguaje, animado por la imaginación y por la necesidad del sujeto que lo habla, sea quien crea las cosas que no existen, entre las que se encuentra dios, no significa que sea capaz de crear algo real, algo que esté en el conjunto de las cosas que existen.

El creyente no construye a su dios, no lo hace cosa real. No busca esa operación”

“El sujeto cree porque su creencia lo hace fuerte, distinto, distinguido y fieramente humano.

Creer en algo que no existe presupone que más allá de la existencia de las cosas reales puede albergarse ese objeto, ese dios que es la cosa que le falta a lo que existe”                   


                                                                           13

“El Ideal se confunde con esos objetos de fe.

Un sujeto puede decir: creo que un conocimiento me dará la seguridad para hacer tal cosa. Y lo comprueba. El experimento confirma su teoría, la verdad de su creencia en un momento dado. Aunque, en el correr del tiempo, el experimento, la solidez de su creencia, falla. El conocimiento en el que cree no le garantiza una seguridad perpetua. Por lo que el sujeto insiste en creer y opta por creer en algo que le sacie el deseo más secreto y oculto, indefinible; el orden de sí, la completud.”

“Pasa del conjunto de las cosas que existen al conjunto de las cosas que no existen para elegir el objeto de su creencia.

Porque nada de lo que existe satisface plenamente. Sólo algo que no existe puede ser ese objeto perfecto, ideal.”

Y esos viajes de las esferas voladizas pueden construir hermosas líneas o adefesios de pólvora y terror.”

“Porque lo que, para el sujeto humano, está en juego es su supervivencia como ser.

Sólo la creencia en esos objetos de la no existencia, los del conjunto vacío, pueden darle la energía para que la entropía que lo real no le haga implosionar.”

“Porque, como venimos diciendo, en lo real se encuentra la verdad. Y lo real es insoportable. Necesita mediador.”

“El alma (nada) consuela al cuerpo (lo real)”


                                                                             14

Cierra este Tratado un epílogo moral, del que entresaco lo que sigue:

“¿Y la verdad?

¿Cómo pervive la verdad en estos encuentros de lo que existe y no existe, en los laberintos de las creencias humanas?”

“La verdad está ligada exclusivamente a las cosas que existen.

Creer, por ejemplo, en una ley que procura bienestar a las personas es acercarse a la verdad. Lo cual sirve para construir un mundo más aceptable. Lo contrario es la mentira, que produce un mundo inaceptable.”

“La creencia en algo que no existe (dios, el ideal) no produce un efecto de verdad. No procura verdad alguna. Esa creencia busca, más bien, la belleza, la armonía, la paz perpetua, la bondad absoluta. Todo lo que no tiene que ver con la verdad de las cosas que existen.

La belleza, la armonía, la paz, la bondad absolutas no existen pero están entre lo que debería existir y obliga al creyente a identificarse, en la medida de lo posible, con tales objetos.”

Todo parece decirnos que el ser humano necesita creer en lo que no existe para así estar preparado para trabajar mejor con las cosas que existen, con la verdad soportable, para hacer mejor este mundo, que no sabemos bien si existe o no, pero que es el nuestro.”

Creer en lo que no existe, crear lo que no existe, supone enriquecer el conocimiento para vivir en la realidad y no deshacerse en el camino”


                                                                    Nota

No se le pasa por alto a V.N que estos tratados excéntricos y farragosos, donde por los poros enormes de su inconsistencia pretenden filtrar ideas con visos de originalidad, siempre terminan con una consideración moral propia de viejecitos que no quieren incomodarse con los huracanes del pensamiento. Bastante han hecho, es el caso del Club de Ociosos En Busca del Tiempo Perdido, con llegar hasta aquí.

Lo que anotamos para que el lector más avezado pueda prescindir de esas codas y desintegrase, con placer, en el fuego del discurrir de las palabras cuando disparatan en libertad.


                                                                   Apéndice

Aunque parezca difícil de creer, en Vías Nerviosas se desató una polémica a propósito de la publicación del tratado cedido por El Club de Ociosos En Busca Del Tiempo Perdido.

Un grupo de Vías, no diré una facción porque ese término concita aberrantes dominios semánticos y no es el caso, ni el momento, para sutilezas, estimó conveniente volver al Club para aclarar unos conceptos que, según ese grupo, quedaban particularmente oscuros. Y, tras largas deliberaciones, se optó por entrevistar in situ a uno de los autores del tratado para dirimir esas oscuridades.

En realidad nunca hemos sabido si esos viajes a la sede el Club de Ocioso se llevaron a cabo para esclarecer aspectos borrosos y desenfocados del texto o, como cree la mayoría de Vías, fueron una excusa para escapar de la grisura y aburrimiento que se respira en la redacción del blog , donde sólo se bebe café frío con leche semidesnatada mientras se escucha el ronroneo exigente de la gata Sardinillas.

En cualquier caso, damos cuenta de las indagaciones realizadas, que pueden ser de ayuda para los insaciables lectores:


V.N. El dios que no existe de los creyentes, ¿es el mismo que el dios de las religiones monoteístas?

C.O.E.B.D.T.P. El dios que no existe es el germen, el origen de todos los dioses. Es ese fuego inicial que, con el frío y la entropía, cristaliza objetos más fácilmente comprensibles para el sujeto humano. Ese frío, esa entropía es, en el caso de los dioses de las religiones monoteístas, el libro, cada uno de los libros de esas religiones. Crean, a partir de la ráfaga creativa de la inexistencia, unos códigos, unas leyes, una organización, una política que acerca el origen, la inexistencia, a la creencia en una cosa que existe: el Libro.

V.N. !Vaya, vaya! No sé si hay algo más que añadir.

C.O.E.B.D.T.P. Ya que estamos aquí, le diré algo más. Como decimos en el Tratado, el dios que no existe produce efectos sobre el creyente. Y que esos efectos se expanden por un viaje casi lisérgico hacia la belleza y bondad extremas, sin dejarse ralentizar por el rozamiento de la Verdad al que están sometido las cosas, y los sujetos reales. En contraposición a esto, en el caso de las religiones del Libro, lo que reciben sus creyentes no son efectos sino normativas a las que someterse sin que sea posible salirse de las raya. Es como si los creyentes en el dios que no existe, manteniendo su pureza mística, fueran esos pintores brutos que con una brocha y los colores más baratos, acrílicos caducados de las tiendas de los chinos, pintaran arrebatadas monstruosidades de extrema belleza e insoportable emoción, sin considerar nada más que el acto de pintar, la revelación del color y la tendencia a la totalidad, a diferencia de los pintores académicos que sólo pintan en los espacios que la raya ordenada les delimita.

V.N. ¿En resumen?

C.O.E.B.D.T.P. Tome nota: El único dios verdadero es el dios que no existe. El resto es una forma de ordenar a los grupos humanos en reductos, que, por otra parte, tal vez sean necesarios para evitar la hecatombe.

V. N. Pues, muy bien. Gracias y larga vida a su club.














viernes, 16 de enero de 2026

16 de enero

 











Abro la ventana y me asalta el mundo

sólo veo nada

el aire

transparente me deja a su merced

me duele el aliento matemático de los astros

la cadena de las cosas que no existen me hace la burla


pobre de mi

cierro la ventana y enciendo la luz

¿qué verán mis ojos cuando sea de noche?

oigo un tambor hecho de dedos nerviosos que me llama

debe de ser la hora para que Algo ocurra


mañana

una vez haya amanecido

abriré la ventana y habrá un nuevo día que me ciegue.